LA CULTURA PET-FRIENDLY ES PARTE DE LA SOLUCIÓN
Imagina una ciudad donde los perros son parte de la vida diaria, donde pueden acompañarnos a un restaurante, viajar con nosotros en transporte público, correr en la playa o disfrutar de parques diseñados especialmente para ellos. Una ciudad donde los perros son bienvenidos no solo en casa, sino en la sociedad misma. Ahora, imagina el impacto positivo que esto tendría en la forma en que los tratamos.
Promover una cultura pet-friendly no es solo un capricho, es una necesidad. En México, el abandono y el maltrato animal siguen siendo problemas graves. ¿Pero qué pasa cuando una sociedad reconoce a los perros como miembros de la familia y no como objetos desechables? Pasa que hay menos perros en las calles, menos sufrimiento, menos indiferencia. Una ciudad que abraza a los perros en sus espacios públicos es una ciudad más empática, más segura y más responsable.
Pero la cultura pet-friendly no solo beneficia a los perros y sus familias, también impulsa la economía. El turismo pet-friendly es un sector en crecimiento, y quienes viajan con sus mascotas están dispuestos a gastar en hoteles, restaurantes, experiencias y productos especializados. Un destino que abre sus puertas a los perros se convierte en un destino más atractivo, generando una derrama económica significativa.
Ser una sociedad pet-friendly es mucho más que permitir la entrada de perros a ciertos lugares. Es fomentar el respeto, la convivencia armoniosa y la responsabilidad compartida. Es entender que, cuando los perros son valorados y aceptados en la sociedad, el abandono y el maltrato disminuyen. México tiene la oportunidad de dar un paso adelante, de evolucionar hacia un país donde humanos y perros vivan en equilibrio, donde la inclusión no sea una excepción, sino la norma.
